El 22 de abril de 1899, en Alemania, el capitán de caballería Max von Stephanitz, fundó junto a otros criadores la Verein für Deutsche Schäferhunde, el primer club oficial dedicado a unificar y preservar al Pastor Alemán como raza. El primer ejemplar inscrito fue Horand von Grafrath, un perro de pelaje grisáceo y aspecto lobuno en el que Stephanitz reconoció la firmeza de carácter, la estructura funcional y la capacidad de trabajo que buscaba como base de la raza. Cinco meses después, el 28 de septiembre de 1899, se publicó el primer estándar oficial.

El propósito original

El Pastor Alemán no se desarrolló para concursos de belleza. La raza nació para reunir y proteger rebaños de ovejas, un trabajo que exigía inteligencia, resistencia física y capacidad de decisión propia frente a los depredadores. Esas cualidades, y no la apariencia, fueron el criterio central de selección desde el primer estándar.

De perro de pastoreo a perro de utilidad

Stephanitz anticipó algo que muchos criadores de su época no previeron. La industrialización iba a reducir la demanda de perros pastores. En lugar de dejar que la raza perdiera propósito, impulsó su entrada al trabajo policial, y esa decisión abrió la puerta al uso militar y a la formalización de un concepto que hoy sigue vivo en la crianza seria, el Gebrauchshund, el perro de utilidad. Esa misma raíz da nombre al examen que hoy certifica el carácter de un Pastor Alemán de línea de trabajo, el IGP (Internationale Gebrauchshund Prüfung).

Dos caminos, una misma raza

Con el paso de las décadas, el Pastor Alemán se dividió en dos direcciones distintas. La línea de exposición priorizó rasgos visuales, entre ellos la grupa marcadamente inclinada que se ve hoy en muchos ejemplares de concurso, alejándose del propósito funcional original. La línea de trabajo conservó la estructura y el temperamento que Stephanitz buscaba desde el inicio, un perro capaz de pensar, resistir y responder bajo presión.

Por qué esto define a Vom Haus Nova

En Vom Haus Nova trabajamos exclusivamente con línea de trabajo porque es la que sostiene el propósito original de la raza. Cada ejemplar de la casa se evalúa bajo el mismo estándar que Stephanitz imaginó hace más de un siglo, con el carácter puesto a prueba en cada generación.
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